Un cochinillo asado en horno de leña al final del invierno… ¿Porqué no? Ven al Asador del Rey y reserva ya.
El final del invierno es, desde tiempos inmemoriales, un periodo clave en el calendario vital de muchas sociedades.
El punto final a los rigores del frío, la nieve y la lluvia. El cambio de ciclo que supone el equinoccio y la llegada, poco a poco, del buen tiempo, suponían el comienzo de un nuevo ciclo. Éste, se repetía generación tras generación y que ha quedado reflejado en las numerosas fiestas de fin del invierno e inicio de la primavera grabadas en la memoria colectiva. Fiestas que aún encuentran su hueco en el calendario actual.
En los tiempos presentes, el final del invierno ha perdido ese carácter agrario, ganadero y de fin de ciclo que moldeó el carácter de nuestros antepasados. Pero sigue siendo una fecha marcada en rojo en el calendario, que conserva buena parte de su simbolismo.
Con el fin de las semanas más duras climatológicamente hablando en el calendario, con los días ganando minutos a las noches y las temperaturas en ascenso, ahora, igual que hace siglos, nuestro cuerpo y mente se activa dejando atrás la introspección invernal y llenando nuestra agenda de planes de fines de semana con los que disfrutar de un nuevo ciclo que ya se encamina con velocidad y de forma imparable hacia el verano.
Un cochinillo asado en horno de leña al final del invierno
Por ello, estas semanas del fin del invierno e inicio de la primavera, son buenas para recuperar planes que dejamos aparcados cuando la oscuridad y los trenes de borrascas se convirtieron en las grandes protagonistas de nuestro día a día. Buscar viajes de un día, llenar nuestros fines de semana y espacios de ocio con excursiones a lugares emblemáticos son una buena forma de recuperar el pulso perdido en la larga noche invernal.
Visitar la Sierra de Guadarrama y San Lorenzo de El Escorial es, en ese contexto, un gran plan. Este pueblo serrano, cargado de historia, Patrimonio de la Humanidad y rodeado de una naturaleza montañosa y austera, es un punto estratégico clave para comenzar, al igual que hicieron nuestros ancestros, un nuevo ciclo.
Celebrar el renacer de la vida, que de eso iban, en definitiva, las fiestas de final del invierno e inicio de la primavera, puede llevar consigo un homenaje gastronómico.
Nada mejor para ello, que un restaurante en San Lorenzo de El Escorial o, si lo preferimos, un restaurante en El Escorial, el pueblo amigo que comparte con San Lorenzo mucha historia y tradiciones.
Comer en San Lorenzo de El Escorial o comer en El Escorial no es tarea complicada. Ambas localidades cuentan con una propuestas hostelera de primerísimo nivel. La calidad en sus establecimientos es la norma, no la excepción.
XVII Jornadas Gastronómicas del Cochinillo Asado en Horno de Leña
Dentro de esa propuesta, destaca durante estas semanas una: el Asador del Rey organiza este mes de marzo las XVII Jornadas Gastronómicas del Cochinillo Asado en Horno de Leña.
El Asador del Rey pone el acento hasta el 31 de marzo en un producto castellano con mucha tradición como es el cochinillo, que elabora en un horno de leña de siempre alimentado con leña de encina. Un plato espectacular que mantiene la esencia de la tradición.
Junto al cochinillo asado, el menú propuesto se completa con entrantes contundentes como el pastel de cabracho; el combinado de jamón ibérico y queso artesano; la escalivada de verduras asadas a la leña con ventresca y las habitas finas salteadas con jamón ibérico. Todo ello, completado con postres caseros y vino V.T Castilla especialmente elegido para maridar con buenas carnes.
Toda una experiencia sensorial, con el cochinillo en el centro, que nos permite celebrar que la vida, tal como la han entendido desde la más remota antigüedad, se abre paso tras los rigores del invierno.