Arthur Conan Doyle tenía una predilección por los meses de otoño. De ahí que Sherlock Holmes y la gastronomía de otoño tengan conexión. El gran escritor británico, situó algunas de sus novelas en este tramo del año. Hay una de ellas, ‘El Sabueso de los Baskerville’ donde su personaje más legendario, Sherlock Holmes, investiga un asesinato con tintes aristocráticos y de leyenda. El relato transcurre en ese momento en el que el verano ya forma parte del recuerdo y las primeras lluvias y nieblas comienzan a señorear los campos. Dando así un espectáculo en el que la naturaleza tiene su importancia y juega un rol determinante.Holmes y su inseparable Doctor Watson investigan la trama del sabueso de los Baskerville en medio del páramo de Devonshire. Entre las primeras lloviznas del mes de octubre y los fríos y nieblas que poco a poco se van apoderando de una naturaleza feraz.La Sierra del Guadarrama no es el páramo de Devon. Pero, al igual que en la trama de Doyle en la que Holmes es el gran protagonista, la naturaleza es un actor principal en esta época del año.